jueves, 13 de marzo de 2008

Un día normal

Hola
Estos días me he dedicado a terminar de organizar un viaje del cual ya no quiero saber mucho. Aun me entusiasma la idea de ir y presentar el evento planeado, pero todo el proceso es horrible, sobre todo cuando la infeciencia de la gente distraidamente torpe arruina y confunde lo planeado. Pues resulta que de no tener medio de transporte ahora tenemos dos camiones, y de tener un gasto planeado que sería un ahorro ahora hay un gasto que no sé de donde saldrá. Y encima de todo hay que brindarle explicaciones a todos para que no se quejen de que la institución no nos da dinero, cuando si no es por ellos no hubieramos salido ni a la esquina. Con lo que me gustan las cuentas y manejo de dinero, no sé en que rollo me meti.
Porque cabe aclarar que el pequeño viajecito incluye gastos que yo no había pensado y por lo tanto hay que ver de dónde diablos sacamos el capital... tan ilusos nosotros que pensamos en llegar a hotel y con comidas pagadas jajaja... si vamos a dormir en el piso y a comer lo que la caridad de la familia de uno de los integrantes nos quieran dar. No es malo, para nada, al contrario, me hace feliz el saber como otros también tienen mucho interes por que el viaje salga bien. Sólo es que quisiera cumplir con los objetivos que habíamos establecido al principio.
Toda la tarde de ayer entre mi ensayo final y la lectura de un libro obligatorio para una clase, me la pase leyendo y contestando correos llenos de confusiones y mal entendidos sobre el tema. Pero no sólo eso interrumpe mi tarde, también las continuas llamadas de mi jefa que me pide 50 copias de discos para el viernes y además me encarga la oficina mientras ella ande de gira.
No conformes con estas misiones, mis padres me encargan las escrituras del departamento y como en código me piden que le llame a "alfa 4" y le pregunte por "el pastel de chocolate", que lo vea "donde él ya sabe" y recoja el paquete, yo sólo tengo que entregarle tanto dinero. Por su puesto los taxis o camiones corren por mi cuenta.
Y ni hablar de mi hermano que ha estado en no sé donde toda la semana y que va a llegar a darme una lista de cosas que hacer para su nuevo departamento durante la semana santa... como si yo no quisiera descansar, y estoy seguro de que si me quedo en mi casa dándome el merecido descanso antes de tan famoso viaje conflictivo, yo seré el malo del cuento que no le quiere ayudar a su pobre hermano... como si el me ayudara mucho. Con lo chismocito y distraido que es la mayoría de las veces sólo me complica más la vida de lo que me ayuda. Pero bueno, lo quiero, no lo puedo evitar, es mi hermano y buena persona... es su forma de ser.

Hasta mi queja de un día normal... luego me quejaré otros días u otros cosas... y seguramente en otras ocasiones, espero que sean la mayoría, No me quejaré de nada!

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